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La crisis compartida

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En días pasados tuve la fortuna de asistir a un congreso de urbanismo en Madrid, cada mañana al despertar encendía el televisor para ver las noticias, así, solo así, podría tener acceso a los diversos problemas que enfrentan, posteriormente encontraba similitudes o disparidades con respecto a nuestro país, nuestro Estado y nuestro Distrito Regio.

Con el seguimiento de la semana pude ir reconociendo algunos de los temas de España, el viejo mundo y las de carácter global, y encontré similitud de aquel lugar y nuestro Distrito Regio, las palabras clave: abastecimiento y costo de servicio.

En Nuevo León, justo el verano pasado, si no es que desde marzo, sufrimos la crisis del abastecimiento de agua, esto desencadenó una serie de medidas que bien valdría recuperar: horarios de suministro, días de suministro, cortes, calidad del servicio, fugas, aumento del costo de servicio, entre otros.

Hoy en día, en el viejo continente están tratando de contener al menos dos situaciones inminentes: 1) el precio de la energía eléctrica y 2) el costo del gas; los cuales se tratan de asuntos urgentes debido a que el consumo de ambos servicios se incrementa de manera sustancial durante el crudo inverno que esperan.

En el caso de la luz, el precio del megavatio (Un megavatio hora de electricidad es igual a 1000 kWh) la semana pasada era 152 euros, y podría alcanzar en los horarios de máxima tarifa (por la noche) hasta los 195 euros.

Una parte de los noticiarios se llenaron de un tema poco usual, el de la pequeña localidad valenciana de El Realengo, el cual pertenece a Crevillente en la provincia de Alicante, donde una comunidad energética (una especie de cooperativa) conformada por 307 vecinos que habitan 65 viviendas, instauró una entidad para producir y gestionar su propia energía eléctrica.

Habilitaron paneles solares en el techo de un espacio público (por decir, en el techo del patio de una escuela). Según ‘El mundo’ hay 3 mil comunidades energéticas entre Alemania, Dinamarca y Países Bajos; en el caso de El Realengo, estiman que el pago del consumo en una primera etapa les proporcionará ahorros de un 20 a un 30% de su factura.

Más la relevancia radica en que es la primera célula de autoconsumo COLECTIVO motivada por el propio Ayuntamiento, cuya meta final es que los habitantes del lugar no paguen 1 solo euro por su consumo de energía eléctrica, la misma que ellos producirán.

Para el caso del abastecimiento y costo del gas, la situación también es preocupante, y no solo es de carácter nacional (España), debido al efecto global del enfrentamiento entre Rusia y Ucrania, la problemática supera el asunto de abastecimiento y costo, de hecho, el dato preciso del aumento de este servicio no lo podré compartir.

Durante mi estancia parte de la problemática se resumía en las medidas de solidaridad de la Unión Europea para con los 3 millones de ucranianos que dejarían las ciudades ante el crudo invierno con duración de noviembre a marzo y que requieren de un refugio.

Una ciudad como Kiev tiene temperaturas que oscilan entre los -10°C a los 8°C, en un análisis cronológico han registrado en Luhansk hasta -30°C por lo que tanto el descenso de temperaturas y la ausencia del servicio de gas no podría garantizar su supervivencia. A eso hay que agregar los principales productores de dicho servicio lo que no solo complica la situación de los ucranianos, sino también de habitantes de otros países.

La palabra con la que debemos recordar estos últimos años de nuestra vida, sin lugar a dudas es: SUPERVIVENCIA, la habitabilidad en general ha sido puesta a prueba por motivos de salud o por motivos de abastecimiento de bienes o servicios.

Hoy nadie duda de que se puede salir adelante ante un panorama incierto, pero también es fundamental comprender que estas crisis a cierto segmento o bloque de la población afecta mucho, mucho más. Retomo el caso del Realengo, porque tal vez, solo así, buscando soluciones en comunidad, se puedan mejorar las condiciones compartidas para sobrevivir en este mundo caótico.


Perfil de nuestra colaboradora: Karina Soto Canales, Arquitecta por la Universidad de Monterrey, con Maestría en Ciencias de la Planificación de Asentamientos Humanos y Doctorado en Arquitectura y Asuntos Urbanos por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

  • El tema central de su investigación se relaciona al fenómeno de la localización de actividades, el proceso de metropolización, planeación urbana, movilidad y segregación. Su Experiencia Profesional se vincula al desarrollo urbano y regional, la movilidad, así como al mercado inmobiliario. Ha participado en conferencias, publicaciones en libros y revistas de investigación a nivel local, nacional e internacional. Obtuvo el 2do lugar en el concurso de políticas públicas del consejo nuevo León en el 2018.
  • Es profesora – investigadora de la Facultad de Arquitectura y forma parte del cuerpo docente a nivel licenciatura y posgrado y actualmente forma parte del Sistema Nacional de Investigación (SNI).
  • Premio de Investigación UANL 2022
  • Twitter e Instagram: @karina_urbanita
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